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Una herramienta que permite representar geográficamente los bienes dañados y organizar el trabajo de los peritos tasadores con un criterio de proximidad.

El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) es una entidad pública empresarial, con personalidad jurídica y patrimonio propios. Dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, su principal actividad es el aseguramiento de riesgos extraordinarios. Dicha actividad está sujeta a las mismas normas que las entidades aseguradoras. El CCS tiene, además, otras actividades, siempre de carácter subsidiario a las necesidades del sector asegurador español y como complemento a la iniciativa privada. Desde hace 15 años, el CCS utiliza la tecnología Esri para organizar su labor pericial.

Reto:

Las siniestralidades de riesgos extraordinarios se caracterizan por su impredecibilidad, el gran cúmulo de solicitudes de indemnización que generan y su impacto social. En los últimos años han ocurrido algunas de las siniestralidades más exigentes a las que ha tenido que hacer frente el Consorcio de Compensación de Seguros, como por ejemplo la ciclogénesis explosiva Klaus en enero de 2009, que afectó de forma generalizada a la Península Ibérica e Islas Baleares, con más de 275.000 solicitudes de indemnización y un importe indemnizado de 500 millones de euros; el terremoto de Lorca, acaecido en Murcia en mayo de 2011, con cerca de 33.000 solicitudes y un importe indemnizado de 486 millones de euros; o las inundaciones que afectaron en septiembre de 2012 al sureste peninsular, y que dieron lugar a 32.000 solicitudes y 215 millones de euros en indemnizaciones. En este contexto, es imprescindible disponer de una herramienta que permita representar geográficamente los bienes dañados y organizar el trabajo de los peritos tasadores con un criterio de proximidad. Por otra parte, los sistemas actuales de recepción y registro de solicitudes de indemnización (por teléfono, a través de un Centro de Atención Telefónica, o vía web) permiten la apertura inmediata de todos los expedientes de siniestro. Se necesita, en consecuencia, que la organización de la labor pericial sea potente, inmediata y que no genere retrasos en las fases posteriores del proceso de gestión de las siniestralidades.

Solución:

La tecnología adecuada para afrontar este reto son los Sistemas de Información Geográfi ca, que permiten acometer, de forma rápida y sistemática, las cuatro fases iniciales de la organización pericial: representar sobre un mapa callejero las solicitudes de indemnización; crear zonas de peritación; asignar cada zona de peritación a un perito tasador; y, fi nalmente, asignar cada solicitud de indemnización a su correspondiente perito de zona. De este modo se pretenden conseguir los siguientes objetivos: un rendimiento pericial óptimo, basado en el criterio de proximidad geográfi ca; buena imagen ante los asegurados; homogeneidad en los criterios de peritación, y mayor control sobre el trabajo de los peritos.