La gestión de emergencias en los últimos años ha visto aumentado su complejidad debido al incremento de amenazas, aumento de la población, ocupación de zonas vulnerables a desastres naturales. Todo dentro de un marco económico que exige optimizar al máximo los recursos para prestar el mejor servicio al ciudadano.
Los Sistemas de Información Geográfica son la herramienta óptima para la gestión de emergencias; se estudia los lugares potenciales dónde es susceptible que ocurra una incidencia, se analiza el impacto potencial, el peligro, y las pérdidas ocurridas a causa de la emergencia.
Poniendo foco en la prevención y en la reducción de pérdidas, los sistemas de información geográfica son capaces de analizar y mostrar las amenazas naturales tecnológicas que ponen en peligro a la población y a las infraestructuras.
El SIG ha de ser el núcleo para tener un conocimiento total del entorno dónde ubicar todos nuestros efectivos y las incidencias ocurridas (COP) y en base a ello tomar las mejores decisiones.
Cuando ocurre una emergencia, el SIG produce contenido relevante y capacidad para activar planes de intervención, para diagnosticar daños, para dar respuesta en el menor tiempo posible con los recursos óptimos, y para compartir esta información con otros organismos.
Esri en el protocolo de intervención
Con el objetivo de estandarizar al máximo la actuación en las distintas incidencias, se establecen protocolos de intervención que proveen consistencia y continuidad durante la gestión de las emergencias, identificando los objetivos de un incidente específico y supervisando los recursos necesarios para alcanzar estos objetivos.
Este protocolo está diseñado para organizar los recursos necesarios en una intervención de una manera rápida. Esto requiere de una identificación de prioridades de acciones y disponer de un perfecto conocimiento de la ubicación de los recursos.
Los sistemas de información geográfica de Esri juegan un papel muy importante en la activación del protocolo de intervención, ayudando a: